Dialogo de reforma a la Justicia.

Septiembre 9 de 2008 - Metropolitan Club

Juan Manuel Charry- Abogado Constitucional.

Quiero presentar una reflexión que no es nueva, porque empieza como en el año 89-90 cuando se plantea para esa época la necesidad de un recurso de constitucionalidad, ya no solo de las leyes, si no de las decisiones judiciales. Entonces si hace la reflexión y se diera la oportunidad de revisar que las decisiones judiciales se ajusten a la constitución y en particular a los derechos fundamentales, pues habría que considerarse que la casación es un procedimiento adecuado para controlar la legalidad de las sentencias y de la técnica judicial. Que es una técnica como ustedes saben, que su función es la aplicación del efecto, en donde el juez debe tener una técnica y una interpretación acertada y no equivocar, ni la norma elegida, ni la interpretación de las pruebas y hacer una función equivocada que conduzca a una decisión diferente; en donde el recurso de casación hace la verificación de todos esos pasos y puede culminar en la casación de la sentencia que no es nada distintos que romper o desconocer la sentencia y si es el caso llegar a reemplazarla.

En ese momento, en el año 90, llegué a la conclusión después de hacer un trabajo que se publicó en esa época, en que si se establecía un recurso de la institucional de la sentencia, la casación sobraba; Y que procedía históricamente de fuentes distintos, la casación es francesa, esta construida para defender la legalidad dentro de una constitucionalidad. Usted sabe que dentro del derecho francés se ha hecho una interpretación más política de la constitución, que jurídica y no han visto la norma constitucional como una norma jurídica aplicable y alegable en los tribunales, si no como un conjunto de principios, que diseña el aparato estable y que muestras los aparatos que diseña el legislador.

De allí que de la casación existan posturas que aun tiene nuestra Corte Suprema de Justicia, que procede en la Sala de Casación Laboral, donde sostiene que no hay violaciones directas a la constitución, si no que todas se hacen a través de la ley. Hay violaciones indirectas a la constitución, porque el énfasis del sistema francés está en la protección de la legalidad y es la ley la que desarrolla las normas constitucionales.

Entonces dijimos si eso es así, y el sistema del control constitucional tiene otro tipo de antecedentes, entre otros los americanos, en el que se inspira el control de institucionalidad americano, que hacen las Cortes Supremas, contrastado con el europeo y antecedentes austriacos. Es decir si no cambia el énfasis del sistema jurídico a la protección de la constitución, yo diría que va más a proteger a los derechos fundamentales frente a la casación, pues la casación queda en buena medida rebasada. Y si a eso le unimos los procedimientos, donde la casación es un procedimiento técnico, en donde se establecen barreras de entrada, por cuantía y lo contrastamos con la casación de tutela del 91, que es informar, que no tiene técnica, que no tiene barrera, es mucho más sensato acudir a un control de constitucionalidad de la sentencia, que un control del recurso extraordinario de casación. Un control que va proteger un mínimo de derechos de los derechos fundamentales de la personas y dejar un margen de tolerancia a los errores judiciales, siempre y cuando el derecho fundamental se garantice, en contraste de un recurso de casación, con barreras de entrada, que va aplicar la técnica y que si no se cumplen los requisitos técnicos, no cumple el análisis del fondo de la sentencia.
Entonces decíamos, si no contrasta esas dos cosas, realmente debería aplicarle a un recurso de constitucionalidad de las sentencias a la protección de los derechos fundamentales y no a la técnica y a la protección de la legalidad de las sentencias.

Con las constitución del 91, ustedes saben que nace la acción de tutela, que ustedes saben que es un procedimiento para defender los derechos fundamentales. El tema en mi opinión no quedo claramente definido y ha quedado pésimamente resuelto, con la oposición de la Corte Constitucional de que la tutelas contra sentencia es inconstitucional, pero que existen excepciones. En ese orden de ideas, yo creo posible y mas justo para la justicia, el tener un recurso constitucionalista de la sentencia como la tutela y no debemos tener un recurso extraordinario, como lo es la casación.


Juan Carlos Esguerra- Ex Constituyente.

Estoy en desacuerdo con Charry por varios motivos. Lo primero es que hay una razón coyuntural que hay que tener en cuenta, y es que nunca como ahora fue necesario que el país apoyara la Corte Suprema de Justicia, y nunca como ahora, se ha pensado en abolir la Corte Suprema de Justicia. Porque esto significaría, no solamente decirles, usted no tenía razón en nada de lo que estaba diciendo, si no que ni siquiera merece existir. Como respuesta al país en razón de lo que se ha venido haciendo en contra de la Corte Suprema de Justicia, es absolutamente inaceptable, e impresentable por la coyuntura.

Por otro lado, tengo una discrepancia. Por un lado puede revisarse el tema de recurso extraordinario de casación, pero no de si habrá llegado la hora de eliminarlo. Mi discrepancia sobre el tema de fondo, a mi modo de ver, es que no es cierto que el constituyente del 91 hubiera entregado a la Corte Constitucional y solo a ella, la defensa de los derechos fundamentales. Tampoco es cierto que el camino para la defensa de los derechos fundamentales sea la acción de tutela. Es el camino para la defensa de aquellos derechos fundamentales de carácter constitucional que no tienen otro instrumento de protección. La acción de tutela es un recurso más para defender los derechos fundamentales de los que existen entre nosotros.

A mi modo de ver es complicadísimo, y un revolcón en la estructura de la administración de Justicia, porque entonces solo quedaríamos con la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, que me parece un Consejo de Estado bastante disminuido, en la medida que la Corte Constitucional puede conocer de los recursos que se interpongan de las sentencias del Consejo de Estado, en la medida en que las sentencias llegaran a ser de la constitución. Entonces lo que no tenemos en la justicia ordinaria lo tendríamos en la justicia contenciosa administrativa.

Eso pasaría a meterse en el tema de fondo de la reforma de la justicia, como lo que esta planteando, puede ser esa o semejante. La pregunta es si este es el momento oportuno para hacerlo.

Pienso que si algún día se llega a establecer, que haya la posibilidad de intentar instrumentos opcionales contra las sentencia por la vía o considerar que son inconstitucionales, que el fondo es crear un nuevo recurso adicional a un recurso extraordinario. Me parece bien, pero implica reconstruir el edificio de la administración de justicia y adoptar una seria de mecanismos que no se si sea la respuesta al problema real de la reforma a la justicia.

Y si me preguntan si estoy de acuerdo con que se presente en este momento que esta viviendo el país, un proyecto de reforma a la justicia, mi respuesta es no. Porque no se va poder hacer con seriedad, porque no puedo garantizar que lo que se está presentando es lo que va salir del Congreso. Además me parece que el Gobierno no sabe bien lo que quiere, pues no puede pasar lo que esta pasando con el actual Ministro de Justicia, que presenta la reforma y dice: "Aquí esta, pero puede ser lo que ustedes quieran; miércoles, uno no puede presentar un proyecto de reforma, en el cual esta dispuesto a renunciar a las propuesta que trae la reforma. Eso no tiene dogmatismo de ninguna naturaleza.


Rafael Nieto. Abogado y Periodista.

Yo si creo que una reforma a la administración de justicia es una urgencia. Creo que es algo que debemos acometer ya. Y doy unos elementos cortos que me hacen pensar eso doctor Esquerra. La primera 3.600.000 mil proceso hoy acumulados que no se han resuelto, y no se han resuelto desde hace muchísimos años y el proceso de acumulación de casos pendientes crece, y eso es una tragedia. La segunda, aunque hay algunas excepciones en el Consejo de Estado, pero el resto del sistema no funciona. La tercera quien sea capaz de argumentar que hay seguridad jurídica, que se pare y lo diga, yo creo que es imposible, ya que nadie tiene certeza de cuál es el resultado de un proceso judicial.

Tenemos una justicia que no opera, o que cuando opera es lenta y genera grandes incertidumbres, sin hablar de otros elementos adicionales. Alguien me puede decir a mí, cuál es la jurisprudencia en Colombia. La Corte Constitucional no tiene ningún reparo en modificar sus posiciones en materia de tutela, pero en materia constitucional también una sentencia detrás de la otra, y con eso uno puede seguir la misma línea con el Consejo de Estado y usted si que sufre doctor Esguerra esa tragedia como la Corte Suprema de Justicia.

Entonces tampoco tenemos por ahí una línea de trabajo, y agreguemos un enfrentamiento constante entre las Cortes. Esa última decisión de la Corte Suprema de Justicia es la mata. No faltaba nada más, entonces los altos tribunales ya decidieron sin ningún problema el crear las sentencias de tutela ante la Corte Constitucional. Ese ejercicio hay que frenarlo o resolverlo, porque como va, no va.

Prosigo, en el tema de estructura, yo coincido en que tener 75 magistrados es una locura. Sin hablar lo significa el Consejo Superior de la Judicatura, es que estamos hablando, de una rama dentro de la rama que tiene más de 1600 funcionarios. Es decir, a penas 160 menos de los que hay en toda la jurisdicción contenciosa administrativa, disque para administrar la rama y hacer control disciplinario. Eso no tiene ningún sentido.

El Consejo Superior de la Judicatura que va ser juez de jueces en manos de los políticos a los que les revocaban el mandato parlamentario, después se los volvía a reconocer condenados contra el Estado que eran los secretarios parlamentarios de la Cámara de Representantes, decir perdón, es que no le estaba diciendo a la señora que es que este me pegaba.

Quiero decir, eso es los tenemos. Ahora sigamos, aunque yo creo que a la Corte hay que apoyarla en el proceso de la parapolitica, pero es una vergüenza. Una corte Suprema de Justicia que se echa numeral uno, dos y tres, consecuencia, hace el análisis jurídico, como lo hizo con Jidis Medina y luego se hecho discurso dirigido a tumbar el presidente. O una misma Sala Penal que decide que en base a esos testimonios que son pocos claros, toma decisiones de capturar a un parlamentario, alterando la composición política del Congreso y quitándole la voz a los ciudadanos que votaron por ese parlamentario, porque creen que a todos esos parlamentarios vale la pena es meterlos a la cárcel antes de haberlos oído, que es exactamente lo que esta ocurriendo; y que al mismo tiempo reciben relojes costosos y un señor vinculado con la Mafia italiana y los mafiosos los invitan a paseos.
A la Corte lo que hay es que dejarle la tarea de depurar la Corte con la parapolitica, y al mismo tiempo frente a los elementos de prueba incontrovertibles, que están en los computadores de Raúl Reyes, deciden que allí si necesitan un aval distinto al del INTERPOL, pero si le creen a los testimonios de Yidis. Es la misma Corte, entonces a esa Corte también hay que criticarla con los excesos que tienen.

Yo si creo que la reforma hay que hacerla. Ahora que es una coyuntura muy difícil, es cierto. Lo que pasa es que a mi la reforma a la justicia presentada por el Gobierno me parece un chorro de babas, me parece solo dirigido a modificar el sistema de juzgamiento a los parlamentarios, eso no puede ser así, y no se toca el tema de congestión, o el de morosidad.

Yo si creo que aquí hay un debate muy enrarecido por el ambiente que se maneja, pero si hay que hacerle una reforma a la justicia pronto.


Mónica Pedroza- Abogada.

Yo creo que la constitución colombiana se reformó con todos los derechos constitucional, y dejo en claro que estos derechos se podían ejercitar, pero no adecuamos la institucionalidad a esta posibilidad, si no vía tutela, dejando sobrevivir un recurso de casación que se manifiesta contradictorio con esta situación. Digamos cuando un país entra en situación de tutela y digamos que supera las teorías francesas que inspiraron la casación; reconoce que todos los jueces son constitucionales y que no podría haber un recurso de casación que relegara de los principios, no solo informadores de la legislación, sino realmente concretos de esta regulación.

Entonces, yo comparto la inquietud del doctor Charry en ingresar esas reformas a la casación, comparto las dudas y las dificultades que representa la oportunidad actual y el riesgo político y la coyuntura, pero creo que la reforma va mucho más allá de suprimir la casación, es una reforma realmente estructural, al diseño de la justicia colombiana que haga compatible la vocación jurídica nueva, la dogmática que si esta dentro de la constitución, para el efecto del ejercicio procesal de los derechos, que fue lo que se nos quedó suelto. Una reforma de ese orden seguramente no demandaba cuatro copias. Una reforma estaba llamando a la supresión de dos cortes ya la creación de una sola, que tenía la vocación de atender tanto la casación como de atender a la constitucionalidad de los derechos garantizados en la constitución.

Dada esa envergadura de reforma que se demanda, que sin duda exige pronunciarse sobre el Consejo de Estado y su realidad, dentro del ordenamiento jurídico de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional y saber cuál era la Corte única que necesitábamos, sobre lo que debería de ser la administración de justicia y el control disciplinario, más allá de eso lo que el país necesita, es una reflexión profunda de lo que quiere y lo que está necesitando de la justicia.

A mi lo que me preocupa de la coyuntura, no es el problema del juicio a los paramilitares, a mi lo que me preocupa es que la democracia esta faltando al país. Nos falta cuando uno de los pilares de la democracia esta ausente y la justicia esta ausente porque es ilegitima y a perdido la credibilidad en ella; porque el acceso a disminuido y lo poco que accede no tiene respuestas y cuando las obtiene son de mala calidad. Más que la coyuntura de parapolítica o farcpolitica, lo importante es fortalecer el sistema que la democracia esta llamando a gritos, porque si no, no hay justicia posible. Por que ahora la coyuntura es que el país está en guerra por la situación que vive, entonces no podemos reformar la justicia, que podemos entonces esperar en adelante. Es que la falta de justicia es alarmante, la perdida de credibilidad es alarmante, solo la postulación de semejantes magistrados es alarmante. Preocupante es que nos sintamos incapaces como sociedad civil de poder contener un Congreso frente una formación importante, como abogados bien formados, no podemos ser menos a la coyuntura y no buscar una solución. Hay que supera el temor del Congreso y pasar una reforma a la justicia que se requiere.


Gloria María Borrero- Directora de la Corporación Excelencia en la Justicia.

Yo comparto con el doctor Esquerra que no es el momento. Yo creo que la coyuntura es muy difícil para hacer propuestas como las que hace el doctor Charry de suprimir la Corte Suprema de Justicia, yo no creo que estemos aun maduros para sumir eso.
Creo que hay que mirar los efectos de los que es la constitucionalización del derecho, y yo creo que aun nos falta establecer la línea entre la legalidad de la constitucionalidad, porque yo creo que solamente tenemos una constitución para proteger los derechos fundamentales, sin que tengamos un amplio ordenamiento jurídico, donde los jueces cumplen un papel determinado en su interpretación y la jurisprudencia. Que definitivamente hay que revisar todas esas acciones e instancias, es absolutamente necesario.

Creo que la reforma que esta obteniendo el Gobierno es una oportunidad para el debate, ojala no saliera, pero ojala se debatiera mucho el tema. Creo diferente a lo de Rafael Nieto, creo que lo que ha hecho el Gobierno Uribe en materia de justicia ha sido improvisado. La prueba es que ha presentado 4 o 5 proyectos absolutamente diferentes y con pocas cosas en común y nosotros no tenemos una política de justicia y al no tenerla ya no sabemos cuál es la justicia que queremos y necesitamos para este momento de la democracia. Creo que es improvisada, pero la oportunidad es buenísima para prepararnos y para preparar una propuesta y mirar con tranquilidad la estructura, sin abandonar el debate y mirarle a la reforma del Gobierno las cosas buenas y malas.

Esa reforma de Gobierno realmente esta inspirada es en un proceso de juzgamiento nuevo para los parlamentarios, pero es buena la instalación de la facultad de investigación y juzgamiento. Eso es algo que estábamos diciendo desde la época de la reforma y la Corte Suprema se atravesó en el debate. La otra cosa buena es la doble instancia, pero el Gobierno es contradictorio para la pérdida de investidura porque la atomiza en el proyecto de ley, en la primera instancia en la Sala Penal, la segunda en la Sala de Gobierno, y actúa como juez de garantías la Corte Constitucional. O sea no se podían inventar peor el cuento.

Todos hemos padecido la mala administración del Consejo Superior de la Judicatura, pero creo que la formula que están dando es la más inapropiada de todas, y hay muchas contracciones. Todas las críticas que hay acerca del Consejo Superior de la Judicatura, como que no hace parte de nosotros. Entonces para que nos represente voy a nombrar a los tres presidentes en la Sala de Gobierno, pero son las propias Cortes las que llevan a esos magistrados al Consejo Superior de la Judicatura. La corte Suprema de Justicia muchas veces se ha dado golpes de pecho por los candidatos que lleva a la Sala Administrativa del Consejo. En todas las criticas que hay del Consejo Superior, además simplistas, hay una que es que para tomar una decisión administrativa actúan como magistrados. Y ahora están nombrando puros magistrados a tomar decisiones de Gobierno y administrativas, entonces no hay técnicos. El hecho de haber sido magistrado de la Corte no le da conocimiento para administrar justicia, administrar justicia es una cosa mucho más compleja. Cuadrar el mapa judicial de un país es de ingenieros, técnicos etc.

Es decir no es acertada la propuesta del Gobierno respecto al Consejo Superior de la Judicatura. Aquí adolecemos de una falta de política de justicia. En todo caso creo que es una oportunidad y la Corporación Excelencia trabajará en una propuesta de reforma a la justicia y adicionalmente separada por niveles. Muchas de las cosas no hay que llevarlas a la constitución, la justicia se puede mejorar con gestión.